Para contar mi experiencia en el seminario debo primero mencionar que cuando
llegué a la universidad un pastor muy amigo me dijo "has llegado al desierto",
esas palabras en principio no las comprendía en su totalidad, tal vez aun no
las he comprendido por completo, sin embargo puedo entender a lo que se refería
el pastor en su momento. el desierto no quiere decir que sea un mal camino, todo
lo contrario, es un buen camino. pero es un camino lleno de pruebas, de
dificultades, de luchas; en la cual podemos ver la mano poderosa de Dios obrando
en nuestro favor. fue así como lo vivió el pueblo de Israel cuando salió de
Egipto camino a Canaán. no fue fácil pero la nube que representa al Espíritu
Santo siempre estuvo con ellos de día y de noche. hoy puedo decir que voy rumbo
a Canaán y no ha sido fácil, pero he aprendido muchas cosas que me han ayudado a
ser una mejor persona y un mejor cristiano. aun estoy en el desierto y se que
Dios está a mi lado dirigiendo cada uno de mis pasos por muy difíciles que sean.
Dios les bendiga.

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